Montar con estilo: el legado sartorial de «El rally de los campeones»

Tom Neale nos revela cómo el documental sobre motociclismo de 1971 cambió la forma de ver este deporte e inspiró el estilo de toda una generación.

Chaqueta Daytona de «El rally de los campeones»
Chaqueta Daytona

A mediados de la década de 1960, el surf no daba muy buena imagen. No se tomaba muy en serio como deporte. Esto en parte se debió a los Beach Boys, cuyos componentes, a excepción de Dennis Wilson, jamás se habían subido a una tabla, pero quienes cantaban sobre hot rods y diversión y más diversión, sin apenas saber lo que se siente al coger una ola.

Un documental lo cambió todo: en «The Endless Summer» el surfista Bruce Brown recorrió el mundo junto con dos «surfers» californianos en busca de la ola perfecta; un retrato del compañerismo, la destreza, la belleza y la elegancia que surge cuando la humanidad se enfrenta al poder del océano. Como escribió la revista «Time» en su momento: «Bruce deja entrever cómo algunos de esos espíritus audaces e inconformistas que suelen tildarse de hippies de playa son de hecho neófitos de un deporte difícil, peligroso y apasionante». Así fue como el surf, con su recién adquirido respeto, pasó a ser un deporte conocido en todo el mundo.

A finales de la década, Brown buscaba otro tema y creyó haberlo encontrado en el motociclismo. Pero, de nuevo, había un problema de imagen. Los motoristas eran sinónimo de roqueros, mala gente, Ángeles del Infierno o forajidos a lomos de su moto, recorriendo la geografía estadounidense en busca de un destino mítico, como se encargó de retratar la película «Easy Rider». Pero Brown, que por aquel entonces tenía una Triumph Cub, era motorista y sabía de lo que hablaba. «Recuerdo ir a Ascot Park a ver las carreras en pista de tierra», comenta Brown. «Allí conocí a un par de pilotos y me chocó lo amables y buena gente que eran. No era para nada la imagen que la mayoría de la gente tenía por aquel entonces de los motoristas».

Lo que necesitaba para mostrárselo al mundo era financiación y ahí es cuando Malcolm Smith, distribuidor de motos, mecánico y piloto, entró en escena. Brown era cliente de Smith, al igual que Steve McQueen. «Steve era un piloto de verdad; lo suyo no era el postureo», recuerda Smith. Les presentó. Así lo cuenta Brown: «Steve y yo hablamos sobre la idea detrás de la película, que le gustó mucho. Después, me preguntó que qué quería que hiciera en la película. Le dije que quería que la financiase. Me dijo riéndose que él solo actuaba, que no las financiaba. Entonces le dije bromeando: "Bueno, pues entonces, no puedes salir en la peli". Al día siguiente recibí una llamada. Era McQueen al otro lado del teléfono. Me dio el visto bueno y me dijo que empezase cuanto antes con el rodaje, que la financiaría». Y, como no podía ser de otra forma, al final salió en «El rally de los campeones», estrenada en 1971.

Aunque McQueen era el rostro más conocido de este desfile de motoristas de poca monta, también hubo otras apariciones estelares, como el pequeño y sencillo Mert Lawwill, un piloto temerario sobre pista de tierra, y el siempre sonriente y brillante Malcolm Smith.

«Creo que esta película cambió la opinión que tenía mucha gente sobre los motoristas», afirmó en su momento Brown, a lo que Malcolm Smith añadió recientemente: «"El rally de los campeones" lo cambió todo. Incluso ahora, sigo conociendo a gente que me dicen que el documental les introdujo en el mundo de las motos». Las escenas finales, que muestran a Smith, Lawwill y McQueen divirtiéndose por los caminos hechos por el ganado, hicieron que muchos espectadores saliesen de las salas queriendo saborear la misma sensación de libertad, diversión y amistad.

Ayudó bastante, cómo no, que tanto las motos que usaban (Husqvarnas, BSA, Bultacos y Triumphs) como la ropa que vestían sus protagonistas fuesen lo último en tendencias y diseño. Era la época de las chaquetas de cuero personalizadas y las combinaciones de colores llamativas y, a menudo, en contraste, y esta temporada Belstaff ha apostado por este look para la colección primavera-verano 2017 para hombre. Tenemos la convicción de que Steve McQueen hubiese dado su visto bueno. Después de todo, era un gran admirador de la marca y se dice que no había nada que le gustase más que pasar una noche encerando su clásica Trialmaster; de hecho, como muestra la película, con su jersey amarillo con raya blanca en las mangas y su pantalón de cuero negro con raya amarilla, cayó rendido al look de 1971. Quienes no tienen moto, sin embargo, deberían tener cuidado con la nueva colección, porque igual acaban comprándose una a juego con su arrebatadora chaqueta. Incluso 45 años después, esta película sigue dando mucho que hablar.

Tom Neale es autor de Steel Rain y Copper Kiss

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