La leyenda de Lawrence

El inicio de un nuevo año siempre implica la posibilidad de aventura y descubrimiento. Ningún hombre se ha aventurado más que T. E. Lawrence, cuyo espíritu intrépido es honrado aquí por Rob Ryan.

Es esa época del año en la que nos planteamos qué vamos a hacer en los próximos 12 meses y comenzamos a planificar nuestros viajes, tal vez algún tipo de desafío que nos rete y nos aleje del aburrimiento. Pero, ¿y si la aventura de tu vida ya está a tus espaldas, imposible de superar? Ese ha sido durante mucho tiempo uno de los problemas a los que se han enfrentado aquellos que han saboreado la fama a una edad temprana. Es lo que le pasó a T. E. Lawrence, quien, además de ser explorador y arqueólogo en algunas de las regiones más remotas del mundo, había liderado la Rebelión Árabe entre 1916 y 1918 contra el Imperio Otomano. La imagen de este hombre menudo de cabellos rubios, ataviado con una túnica fluida al frente de un osado ejército guerrillero a camello, atrajo el interés del público británico. Una distinción que se le impuso sin deseo alguno por su parte. «Lawrence de Arabia», después de regresar desilusionado de la guerra y receloso de su condición de celebridad, siguió ansiando en tiempos de paz la emoción y la aventura que había vivido en el desierto. La volvió a encontrar en las motos.

T. E. Lawrence en su moto Brough Superior
T. E. Lawrence en su Brough Superior charla con George Brough, el creador de la motocicleta considerada por la gran mayoría como la primera supermoto del mundo.

Después de la guerra, se alistó de forma anónima en las fuerzas aéreas de la RAF y en 1922 se compró la primera de sus ocho motocicletas Brough Superior. Así describió la sensación que tenía mientras pilotaba una moto de tal calibre:

«otra curva más y me honra una de las carreteras más rectas y rápidas de Inglaterra. El borboteo del tubo de escape se extiende detrás de mí como una larga cuerda. Pronto mi velocidad la rompe y solo escucho el aullido del viento, que mi cabeza hiende y divide en dos raudales».

Lawrence solía vestir túnicas árabes durante su campaña militar en la Primera Guerra Mundial ya que le parecían «más higiénicas y adecuadas para el desierto» que un uniforme militar de color caqui. No obstante, en el Reino Unido, su «túnica» de elección fue el «abrigo Colonial» de Belstaff, una chaqueta muy moderna (la compañía, de hecho, ha producido una réplica idéntica, la Roadmaster) de algodón de tres capas, con bolsillos de plastrón y cuello subido. Belstaff es desde hace mucho la opción para aventureros y viajeros de toda clase y esta chaqueta fue diseñada para quienes se mueven por climas hostiles y necesitan una prenda versátil, impermeable y resistente al viento. Lawrence no salía del país, pero se aventuraba en condiciones extremas: con frecuencia superaba los 160 km/h en sus motos y luego se jactaba de perder de vista a todo policía que osase perseguirle por las carreteras de la campiña.

T. E. Lawrence en «Lawrence de Arabia»
Peter O’Toole protagonizó el largometraje «Lawrence de Arabia» dirigido por David Lean, con la vida de T. E. Lawrence como guion. Imagen cortesía de Rex

Usaría el abrigo para montar desde su querida moto Brough SS100s, la Georges II, que había comprado en 1924 —año en que Belstaff fue fundada—, hasta la George VII, la moto con la que perdería la vida once años más tarde (la George VIII todavía estaba en proceso de fabricación cuando tuvo el accidente en una carretera cercana a su casa de campo Clouds Hill en Dorset).

Las causas del accidente, que tuvo lugar en la mañana del 13 de mayo de 1935, cuando solo contaba 46 años, en una larga carretera en línea recta, si bien ondulante, nunca fueron esclarecidas. Seis días después, Lawrence fallecía como resultado de hacer algo que le apasionaba: montar en una moto potente. «Una motocicleta asustadiza con un toque de sangre en ella es mejor que todos los animales para montar sobre la tierra, por cuanto es la extensión lógica de nuestras facultades y por la insinuación, la provocación, al exceso que le confiere su dulce zalamería infatigable». Esa «provocación al exceso» bien podría haber sido su perdición aquella mañana; pero, 80 años después, la leyenda del intrépido aventurero de ojos azules que conquistó el desierto sigue viva.

Redacción original de Rob Ryan
Robert Ryan escribe para The Times y Sunday Times y es autor de «Empire of Sand», una novela sobre Lawrence antes de Arabia.

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