Chaqueta de cuero Belstaff: tu segunda piel

Algunos seguidores de la marca nos hablan de la protección y seguridad que les brinda una chaqueta de cuero Belstaff.

Dougie Lampkin con su Outlaw

«Cuando llevo mi chaqueta Belstaff Triumph me siento no solo abrigada, sino también protegida en caso de que algo salga mal en la carretera».

Afirma la plusmarquista Erin Sills, poseedora de 19 récords de velocidad en tierra en categoría de motos. La antigua ejecutiva de Facebook ha alcanzado velocidades de más de 321 km/h en el Salar de Bonneville (Utah, Estados Unidos), pero incluso cuando sale por placer, la protección es algo prioritario.

A finales de siglo XIX y principios del XX, con la llegada del transporte motorizado, las chaquetas de cuero se convirtieron rápidamente en la prenda predilecta de los espíritus aventureros que manejaban esos primeros aeroplanos, motocicletas y automóviles. Ningún otro material era capaz de ofrecer los mismos niveles de calidez y protección contra la abrasión.

De hecho, los motivos que empujan a algunos seguidores de la marca a seguir poniéndose sus chaquetas de cuero son los mismos que los de aquellos pioneros. La piloto Tracey Curtis-Taylor lleva una Panther, un modelo que en realidad forma parte de la colección de hombre, pero que le gusta llevar por la mayor holgura en los hombros, el cuello alto con botones y la cobertura que le ofrece en la cadera cuando va en la cabina de mando de su biplano Boeing Stearman. «Es robusta, lo que me tranquiliza, ya que me hace sentir como si me sujetase, literalmente». La llevó por primera vez en el vuelo que hizo de Ciudad del Cabo a Goodwood en el 2013, y cree que, desde entonces, ha mejorado: «el uso habitual y la continua exposición a los agentes externos, incluida una enorme cantidad de arena y polvo de cuando tuve el accidente en el desierto de Arizona, han hecho que adquiera una pátina inimitable».

Tracey Curtis Taylor con su Panther

Merry Michau es una fotógrafa de moda y aventura apasionada de las motos. Para ella, el confort que ofrece una prenda de cuero tiene tanto que ver con el legado familiar como con la propia chaqueta: «Me hace sentir como en casa, rodeada de los míos, ya que mi padre fue uno de los primeros en llevar una Belstaff mientras montaba en su moto de trial. Lo llevo en la sangre. Tengo una Triumph de Belstaff desde hace ya años, y cada vez que me la pongo, me vienen a la mente mil y una aventuras. La mía ha recorrido decenas de países y he tenido que limpiarla en repetidas ocasiones para quitarle todos los insectos incrustados».

Michau también tiene la chaqueta de motocross Tourist Trophy Pure Moto, diseñada con protectores en los hombros y codos conformes a la normativa europea, orificios metálicos de ventilación en las axilas y una membrana miporex de protección en las costuras. Según la propia Michau, «me deja buen cuerpo saber que la chaqueta que llevo está hecha con tecnología que me protege, por más que llueva a cántaros o conduzca a todo trapo, y mucho estilo».

Merry Michau
Merry Michau con su chaqueta Triumph

Para la presentadora de televisión Nicki Shields, que pasa su vida cubriendo eventos deportivos de motociclismo, como el Goodwood Festival Speed y la Fórmula E, la clásica chaqueta motera Belstaff Marving-T, con cierre asimétrico de cremallera bidireccional y doble hebilla de ajuste en la cintura, es una prenda que le ofrece toda la confianza que necesita: «Me hace sentir que dejo claro que voy en serio. Cuando salgo de casa con ella puesta me siento preparada para comerme el mundo. Me encanta llevarla cuando estoy delante de las cámaras, aunque a veces tengo que pedir disculpas al técnico de sonido, porque el micrófono capta el ruido de las hebillas».

Nicki Shields
Nicki Shields. Fotografía de Erica Bergsmeds.

En este mundo, en el que es muy frecuente que la formación de los presentadores para hablar sobre deporte se ponga en tela de juicio, saber que alguien tiene el conocimiento y gusto necesarios para apostar por Belstaff puede ser de gran ayuda. «Se genera un gran respeto mutuo cuando ves a otra persona con una chaqueta Belstaff», dice Shields, opinión que respalda la motociclista de velocidad Erin Sills: «siempre que me pongo la chaqueta, me fijo en el logotipo de Belstaff en el hombro y pienso en que el resto de los pilotos lo verán y reconocerán la calidad artesanal que el ave Fénix representa».

Erin Sills
Erin Sills con su Mollison. Fotografía de Molly Stinchfield.

Por su parte, la británica Rebecca Jackson, también presentadora de televisión, no necesita demostrarle a nadie su valía en los deportes de motor, ya que, además de ser piloto de carreras en el campeonato Porsche del British Racing and Sports Car Club (BRSCC), ha ganado en los circuitos de Snetterton, Brands Hatch, Silverstone, Donington Park y Zandvoort. Aun así, su chaqueta de cuero le sirve como una especie de armadura psicológica: «hace que te sientas orgullosa de ti misma».

Para Jackson, se trata de expresar su personalidad más allá de lo que se espera que sea una piloto de carreras: «a cualquier chica de acción le gusta mostrar su mejor cara mientras pisa fuerte. Una chaqueta de cuero, siempre y cuando tenga el estilo adecuado, combina acertadamente sensualidad, fuerza y funcionalidad. Otro punto a favor es que la gente motera tiene fama de ser un tanto rebelde, pero los modelos de Belstaff saben ser transgresores, a la vez que emanan buen gusto y sofisticación».

Jackson lleva una chaqueta Burnett de piel de cordero pulida, con un corte más holgado y relajado que la mayoría de modelos, pero con hebillas en la cintura para poder ajustarla a la medida. «Hace que te sientas como si el gigante bonachón de "Mi amigo el gigante" te estuviera abrazando», dice. Pero lo mejor de todo, según ella, radica en el carácter vanguardista y la funcionalidad de sus detalles: «las cremalleras de las mangas me gustan especialmente, porque además de aportarle un toque de estilo, son muy prácticas a la hora de ponerte los guantes. Si observas de cerca las hebillas metálicas brillantes, podrás ver el nombre de "BELSTAFF" repujado».

Las chaquetas de cuero también hacen que los hombres se sientan más seguros de su estilo. Según el fotógrafo de moda y aventura Alistair Guy, no solo se trata de «una prenda clásica imprescindible en todo armario masculino que se precie», sino que, además, es «la mejor protección contra las inclemencias del tiempo». Está de acuerdo con Rebecca Jackson: «la calidad y el diseño con el que Belstaff trabaja el cuero no tiene nada que envidiar a ninguna otra marca. La confección de la mía es exquisita, lo que la hace cómoda de llevar en cualquier entorno».

Algo que puede corroborar Levison Wood, el primer explorador en recorrer a pie el curso del río Nilo, que entiende perfectamente lo que significa «en cualquier entorno». Para Levison, una chaqueta de cuero es el punto medio perfecto entre el equipamiento de aventura y la ropa de vestir para la ciudad. «Yo tengo la Belstaff Weybridge de color marrón oscuro, confeccionada en cuero encerado a mano, que estoy seguro de que mejorará con el tiempo. Es muy resistente, lleva refuerzos acolchados en los hombros y codos, abriga y me protege si llueve. Me ha sido de gran ayuda en condiciones verdaderamente adversas. Aparte de esto, soy una persona a la que le gusta ir un poco arreglado; vamos, que no parezca que acabo de salir de la jungla».

Alistair Guy
Alistair Guy con su Outlaw

A Dougie Lampkin, campeón de motocross siete veces al aire libre y cinco veces en circuito cerrado, lo que más le gusta de su Outlaw gris oscuro —que usa para montar en moto de manera informal— es el tacto y el corte. «Es la prueba irrefutable de que confort y funcionalidad son totalmente compatibles», comenta y añade: «se vuelve más suave con el paso del tiempo y se adapta a mi cuerpo de tal manera que parece formar parte de él».

Es precisamente esa simbiosis natural entre motorista y ropa lo que sintetiza el encanto de las chaquetas de cuero. Curtis-Taylor no podría definirlo mejor: «estas chaquetas están hechas para la acción, al tiempo que marcan tendencia. Vestirlas es todo un lujo, ya que es como si llevases una segunda piel».

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