El duro Scottish Six Days Trial

Belstaff tiene una larga relación con uno de los eventos más difíciles del mundo del motociclismo, el Scottish Six Days Trial.

#Sixdaytrials

Cualquier tipo de competición en moto requiere una gran dosis de habilidad y destreza, pero nada comparado con lo que se necesita para el trial de motociclismo. Una competición donde los pilotos en motos ligeras superan obstáculos naturales como barrancos llenos de rocas y arroyos de montaña. Lo importante no es la velocidad, lo importante es saltar de una cornisa a otra sin perder el control y acabar dándote con el manillar. Es básicamente como hacer «parkour» sobre una motocicleta; se necesita un gran coraje y agilidad para trepar por un desfiladero sin poner el neumático ni un centímetro fuera de lugar.

Scottish Six Days Trial

Cualquier persona de cierta edad en el Reino Unido recordará los tiempos en los que una versión del trial de motos se emitía en la franja de mayor audiencia en el programa Kick Start de la BBC. En la década de 1980, millones de personas sintonizaban la cadena para ver a los pilotos competir por una pista preparada para la ocasión llena de tablones, troncos y barriles de petróleo. Con vistas a entretener a los espectadores, de vez en cuando añadían algún obstáculo interesante, como un viejo escarabajo de Volkswagen.

Pero aquello era trial reinventado para la televisión. El verdadero, exigente, deporte ha existido desde que existen las motocicletas y no hay evento más difícil que el Scottish Six Days Trial. Comenzó en 1909 y —salvo durante las guerras mundiales y un brote de fiebre aftosa— se ha llevado a cabo cada año desde entonces.

Scottish Six Days Trial

Comenzó como una prueba de la capacidad y fiabilidad de las motocicletas y fue clave en el desarrollo de las motos de empresas británicas como Triumph y Matchless. Ofrecía la doble ventaja de ser un reto técnico para mejorar las máquinas y un impulso en las ventas cuando conseguían buenos resultados en las competiciones de trial.

En el Scottish Six Days Trial de hoy, los pilotos completan hasta 160 kilómetros en cada uno de los seis días consecutivos. Cada jornada se recorren páramos, pistas rocosas y caminos públicos por las Highlands escocesas, sorteando hasta 30 secciones de subidas y bajadas complicadas, donde los motoristas van perdiendo puntos si no completan el tramo correctamente o ponen un pie en tierra para no perder el equilibrio.

Scottish Six Days Trial

El evento tiene lugar en mayo y, aunque no es el mes más lluvioso en la región, los chubascos no dan tregua. Incluso si no llueve, el agua es un factor inevitable, ya que muchas de las secciones parecen más hechas para recorrer en balsa que en moto. Aquí es donde interviene Belstaff. La compañía ha estado vinculada al Scottish Six Days Trial desde 1948, cuando se presentó la revolucionaria chaqueta de algodón encerado Trialmaster, creada específicamente para soportar seis días implacables de todo lo que el clima de las Highlands pueda arrojar.

La chaqueta se convertiría en la prenda de motociclismo preferida de personalidades como Steve McQueen, George Clooney y David Beckham. Por más que esos hombres ayudaron a hacer de la chaqueta un icono de estilo, para una leyenda del trial como Sammy Miller, que ganó el evento cinco veces en la década de 1960, la Trialmaster Professional de Belstaff sirvió como prenda de trabajo esencial. El irlandés del norte, ahora octogenario, elogió la impermeabilidad de la Trialmaster en una entrevista reciente, en la que afirmó: «en una de las ediciones del Scottish Six Days, de los seis días, llovió cinco. Yo era el único piloto que iba seco».

Para ser uno de los mayores exponentes del que posiblemente sea el evento de motociclismo más duro que existe, eso es todo un elogio.