Prendas cuatro estaciones históricas de Belstaff

Josh Sims desentierra las prendas vintage de Belstaff que han protegido a hombres y mujeres de las inclemencias del tiempo a lo largo de su historia.

«Me gusta llevar vaqueros gruesos y un buen abrigo de lana para protegerme del mal tiempo», explica Doug Gunn. «Hoy en día, hacen las prendas cada vez más ligeras, por la demanda, por los nuevos tejidos… Pero yo soy un hombre de antaño». Esto convirtió a Gunn, copropietario del establecimiento especialista en moda vintage de hombre The Vintage Showroom, en el candidato idóneo para crear el archivo de Belstaff y comisariar una nueva exposición temporal de prendas cuatro estaciones históricas de la marca, que se mostrará en abril en la tienda londinense de New Bond Street.

El archivo de ropa cuatro estaciones en New Bond Street

La exposición incluye un abrigo de goma vulcanizada de los años 30 para motociclistas; capas impermeables «Speedway» amarillas, para los espectadores de las carreras en los años 40; chaquetas de montaña en gabardina de algodón de la década de 1940 y 1970, e incluso, una parka de tejido shell diseñada en colaboración con el alpinista Chris Bonington, que trabajó con Belstaff entre 1976 y 1978, en la línea de ropa Great British Weatherproofs. Si te fijas bien en la etiqueta, se puede leer «ropa impermeable para el aire libre», un resumen atinado para la mayoría de las prendas hechas por Belstaff.

El archivo de ropa cuatro estaciones en New Bond Street

«La compañía surgió realmente por la necesidad de tejidos impermeables. Antes de que fabricase ropa en sí y mucho antes de que se conociese como Belstaff», apunta Gunn. «El hecho de que la marca fuese a la vez proveedora oficial del ejército británico, dejó una marca apreciable: las prendas eran muy técnicas. Dado que el ejército invertía mucho en la formación de sus militares, también solía tener los mejores presupuestos para hacer prendas que les protegiesen en el campo de batalla».

Belstaff innovó con productos hechos en tejidos de goma, vinilos o nuevas tecnologías como Gore-Tex en su afán de hacer ropa de abrigo no solo impermeable, sino también resistente al viento, algo que resultaba crucial. En algunos casos, las prendas resultaron extremadamente pesadas: el abrigo con revestimiento de goma anterior a la Segunda Guerra Mundial pesaba más de 4 kg. «Se confeccionó usando sellado de alta frecuencia en todas las costuras para conseguir una prenda totalmente impermeable», aclara Gunn. «Debía causar mucho calor, ya que casi no tenía ventilación. Pero era la protección que necesitabas por aquel entonces para viajes largos en moto».

El archivo de ropa cuatro estaciones en New Bond Street

Pero hacer una prenda para un viaje de tal envergadura no significaba dejar el estilo a un lado, algo que queda reflejado en el logotipo que luce una de las piezas de la muestra y uno de los primeros ejemplos de versatilidad: un abrigo Senior TT Competition de 1933 confeccionado en goma vulcanizada, que proclama que está hecho a prueba de tormentas y muestra a un motorista que, en vez de casco, lleva su fiel gorra de tweed. En otra parte de la exposición, se exhibe algunas muestras de la primera generación de chaquetas Trialmaster de colores de los años 60 y 70, entre las que se incluye un traje de dos piezas de algodón encerado de color verde esmeralda que llevó el legendario piloto Sammy Miller en diversas victorias. Y otras dos chaquetas Trialmaster de algodón encerado profesional muy parecidas: una que ha pasado de su color rojo intenso original a un burdeos oscuro y otra que ha acabado teniendo un magnífico color verde azulado pálido tras años de gran desgaste, aunque su color verde esmeralda original todavía puede apreciarse alrededor de las costuras y las axilas.

Exploración urbana

En efecto, Gunn no se decantó por las prendas mejor conservadas, sino por las que tenían más personalidad. «En mi opinión, son las que tienen la mejor pátina», recalca con entusiasmo. «Para mí, tener una chaqueta que posiblemente fuese de un color verde brillante pero que con los años y el uso ha acabado siendo gris pálido no tiene precio. Y lo más sorprendente de todo es que estas piezas, aun después de muchas décadas, siguen siendo útiles. El cuero es un material que con el tiempo es muy fácil que se seque y se agriete. Pero estas chaquetas cuatro estaciones parece que mejoran con el paso de los años».

Josh Sims es redactor en Wallpaper* y Esquire y es el autor de «Icons of men's style».

Historias que inspiran

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