El archivo de Belstaff

Una mirada al archivo de Belstaff

Josh Sims habla con Doug Gunn de The Vintage Showroom sobre la creación del archivo de Belstaff, que rinde homenaje a la dilatada trayectoria de la marca.

Doug Gunn reconoce que se ha visto tentado. «Encontramos una chaqueta encerada de tonalidad muy rara. Seguramente, en un primer momento, fuese de un tono rojo fuerte, pero ahora tenía una pátina negra, que le daba un matiz precioso», recuerda. «Me enfundé la chaqueta durante unas horas hasta que me di cuenta de que tenía que formar parte del archivo». Hace cinco años, Gunn, cofundador de The Vintage Showroom, una boutique londinense de ropa vintage de caballero con un archivo en el que se inspiran diseñadores de todo el mundo, recibió el encargo de desarrollar el archivo de Belstaff, que, por aquel entonces, era muy reducido, para conmemorar el centenario de la marca en 2024. «Ahora resulta extraño decir esto», revela, «pero hace tan solo 20 años las marcas no valoraban su historia. En la actualidad es un mercado saturado. Venir de 90 años de tradición es algo valioso, algo con lo que los clientes se identifican».

Por eso, una prenda como el abrigo para motoristas de los años 30 que encontró Gunn será una pieza de gran trascendencia para cualquier persona interesada en la historia de la moda masculina. Gunn la describe, bajo su experiencia, como un híbrido entre las primeras cazadoras de aviador producidas por el Ministerio del Aire británico a principios del siglo XX y los abrigos Senior TT confeccionados por Belstaff durante los años 20. El arduo proceso para ir formando pieza a pieza el incipiente archivo ha requerido muchos viajes por todo el mundo, una labor de investigación en toda regla y algo de buena suerte. Por ejemplo, el hallazgo casual por parte de Gunn de una gabardina con múltiples etiquetas reveló que, antes de que Belstaff se convirtiera en una marca conocida, operó bajo los nombres BMC (Belstaff Manufacturing Corp.) y BIL (Belstaff Internacional Ltd.). Este descubrimiento permitió identificar numerosos ejemplares que, de no ser así, seguramente no se habrían atribuido a la marca.

Archivo de New Bond Street

«Este hecho fue importante, ya que queríamos conseguir prendas lo más antiguas posible», señala Gunn. «Pronto quedó claro que Belstaff no solo contaba con una larga trayectoria en la confección de ropa de aviación para la clase acomodada durante los años 20, sino también en el diseño de ropa de caza, tiro y pesca para el gran público. Y durante gran parte del siglo XX, los propietarios fundadores también firmaron contratos de confección de prendas para el ejército, lo que distaba de la imagen pública que tenía la compañía como marca de ropa para motoristas. Si se observa atentamente, se puede ver que la Trialmaster tiene un aire militar». Estos contratos, y los estrictos requisitos de rendimiento que debían tener las prendas, también convirtieron a Belstaff en una marca pionera en el uso de lo que en la época se consideraban «tejidos técnicos avanzados», como el Gore-Tex y el Ventile. Las prendas para motoristas dieron tanto éxito a la marca que eclipsaron sus otros trabajos de diseño y producción. Ahora, esta labor vuelve a salir a la luz. El año pasado, Belstaff organizó una exposición efímera de prendas históricas en la tienda de Isetan en Tokio y, con motivo de la próxima Semana de la Moda de Londres, inaugurará una similar en su tienda insignia en la londinense Bond Street.

La muestra se centrará en la dilatada trayectoria de la marca como artesanos del cuero, con una selección de prendas que van desde las chaquetas básicas para moto de los años 30 y los diseños Café Racer de los 50 hasta las chaquetas de cuero con colores y estampados a rayas de los 70 que han servido de inspiración en la actual colección primavera-verano 2017. Además, no cabe duda alguna de que el archivo va a ser muy útil para las colecciones futuras de Belstaff.

Sin duda y quizás, inevitablemente, algunas de las incorporaciones más impresionantes del nuevo archivo tienen sus orígenes en el motociclismo. Hay chaquetas moteras clásicas, como las que llevaban los «ton-up boys» ingleses en los años 50, ataviadas con adornos e insignias, y que, medio siglo después, siguen pisando fuerte; o las chaquetas con cuello redondo y guateado a rombos de los 70, con un estilo más a lo Barry Sheene.

Pero luego también están las menos conocidas, que son, de hecho, las más interesantes. Los 70 fueron la década en la que la televisión adquirió popularidad como medio de comunicación de masas, que introdujo los programas estadounidenses a los hogares británicos; el estilo wéstern, por ejemplo, dejó huella en forma de la chaqueta Plainsman con flecos, pensada para los jinetes de caballos de acero. Y, ¿qué decir de la chaqueta de carreras y el traje de moto como reflejo de la creciente popularidad que ganó este deporte en la época? Ambas prendas están acabadas con las características rayas «Le Mans», que los motoristas sacaron de los gráficos de la carrocería de los coches y adoptaron en su equipamiento.

Chaqueta de cuero del archivo de Belstaff

«La historia del diseño de Belstaff es mucho más que eso, pero, evidentemente, estas piezas de cuero para motoristas destacan en cuanto a lo que la marca representa hoy en día», señala Gunn. «Nos encontramos todo tipo de cosas: una tienda de campaña Belstaff increíble, por ejemplo, y prendas que muestran los diferentes logotipos que tuvo Belstaff a lo largo de las décadas. Pero no se puede negar que estas prendas de cuero para motoristas tienen un gran significado histórico para la marca».

Y menos mal, porque encontrar muchas de las prendas menos conocidas y no diseñadas para motoristas no ha sido nada fácil. «Habíamos visto todo tipo de prendas en los catálogos antiguos, así que sabíamos que habían existido pero encontrar, por ejemplo, prendas militares concretas fue extremadamente difícil», señala Gunn, refiriéndose a una chaqueta de piragüista diseñada en los 60 para la unidad de fuerzas especiales de la Marina Real británica, la SBS. «Teníamos un presupuesto anual al que ajustarnos, pero Belstaff siempre quería ir más allá para conseguir prendas de origen especial, como la chaqueta encerada de Steve McQueen, comprada en una subasta. Por fortuna, cuando se corrió la voz de lo que estábamos buscando, la gente empezó a traernos prendas Belstaff extraordinarias. Y para alguien como yo que lleva años coleccionando ropa Belstaff, ha sido muy emocionante. Y, a veces, tentador».

Josh Sims escribe para Wallpaper y Esquire.

Chaquetas de cuero inspiradas en modelos históricos

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