Bloodhound: Andy Green

Belstaff habla con el hombre más rápido del mundo, Andy Green, acerca de su colaboración con Bloodhound para establecer un nuevo récord mundial de velocidad en tierra.

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BLOODHOUND ANDY GREEN

Es perfectamente comprensible pensar que subirse a un coche de carreras supersónico propulsado por un turborreactor y un cohete que supera los 1600 kilómetros por hora, recorre 450 metros por segundo y desata una potencia equivalente a una parrilla de 180 coches de Fórmula 1 es, cuanto menos, algo estremecedor. Pero para el teniente coronel de aviación Andy Green, el hombre encargado de ponerse a los mandos del Bloodhound SSC, conducirlo representa mucho más que eso. «El récord de velocidad en tierra es una cuestión técnica, no emocional; es un reto intelectual, un proceso que implica organizar, paso a paso y de manera segura, el intento de establecer un nuevo récord con el automóvil más extraordinario jamás fabricado. Yo no soy lo importante, lo importante es el trabajo en equipo y la resolución de problemas que nadie antes había resuelto, a la vez que contamos una historia accesible para todo el mundo».

La historia personal de Green es igual de fascinante. Licenciado en Matemáticas, se convirtió en piloto de caza de vanguardia en la Real Fuerza Aérea británica (RAF, por sus siglas en inglés), trabajo que le aportó una «enorme satisfacción». Apartado de la línea de combate, lo que ahora le aporta esa dosis de adrenalina es la aviación acrobática y el paracaidismo. Sin duda alguna, la trayectoria profesional perfecta para pilotar un coche supersónico. «Sí, soy muy afortunado. Mi formación académica como matemático me ha enseñado a amar la tecnología, la misma que incorpora un automóvil de esta categoría, creado para ser el más rápido sobre la tierra. Una tecnología que no deja de cambiar y mejorar. Como piloto de la RAF, también me atrae todo lo que tiene que ver con los sistemas y las normas de seguridad con los que se trabaja para llevar a cabo con éxito un reto de este tipo».

Al charlar con él, no podemos olvidar que ya es el hombre más rápido sobre cuatro ruedas, desde que logró el récord de velocidad terrestre en 1997, pilotando el coche supersónico Thrust de Richard Noble y su equipo. Green no solo es el actual poseedor del récord mundial de velocidad en tierra, sino que, además, ha mantenido esta distinción durante más tiempo que nadie en la historia.

BLOODHOUND

¿Por qué hacerlo otra vez? «Haber sido entrenado como piloto de la RAF por los mejores del ramo me ha brindado la oportunidad de trabajar con un elenco de científicos, ingenieros, diseñadores y técnicos extraordinarios, que conforman la mejor escudería en pista recta del mundo. Es todo un privilegio tener ocasión de trabajar con gente con tanta entrega. Además, el vehículo es diferente, lo que conlleva una serie de retos distintos y otra historia que contar».

«Nuestra misión es crear una aventura de ingeniería. Utilizar la ciencia y la tecnología de forma tan interesante que no pueda caer en el olvido. De hecho, el Bloodhound está diseñado para servir como fuente de inspiración a los niños y las niñas de 10 años, que conformarán la generación futura de científicos y técnicos que ayudarán a crear el mundo lleno de alta tecnología, con una baja emisión de carbono y una gran eficiencia energética en el que habitarán».

Volver a batir el récord también es algo muy británico. «Bueno, Gran Bretaña, desde luego, ha mantenido el récord durante más tiempo que ningún otro país, lo que es posible gracias a que utiliza sus mejores recursos: sus conocimientos de ingeniería, capacidad de resolución de problemas y dinamismo para salir y probar cosas nuevas».

Chaqueta Bloodhound

Y, ¿qué importancia tiene que muchos de los patrocinadores sean nombres británicos emblemáticos como Belstaff y Rolls-Royce? «Una de las cosas que nos permite Bloodhound es mostrar lo mejor que tiene Gran Bretaña en el ámbito de la ciencia, la tecnología y la innovación. Somos muy afortunados de contar con un grupo de patrocinadores que son líderes en sus respectivos campos. Para nosotros, eso se traduce en la seguridad de saber que lo que nos ofrecen es lo mejor que hay».

En el caso de Belstaff, es la marca que viste al equipo con todo tipo de prendas, desde chaquetas a tops, para hacer frente a la acusada variación de la temperatura diurna en el desierto donde se realiza la prueba. Todo, en «azul Bloodhound», incluidas unas gafas de sol especialmente diseñadas y muy modernas que, además, son muy útiles contra el implacable resplandor del lecho del pantano seco Hakskeen Pan, al norte de Sudáfrica, cerca de la frontera con Namibia.

¿Cómo se medirá el éxito del Bloodhound? ¿Será estableciendo un récord de velocidad en tierra imposible de superar? «Eso jamás se puede afirmar. En 1935, Malcolm Campbell rebasó la barrera de los 482 km/h en su Blue Bird. Al bajar del coche, dijo: "No creo que nadie pueda conducir más rápido". Con esto te quiero decir que el futuro es impredecible. Pero estamos a la vanguardia de una tecnología capaz de crear un coche que llegue a los 1600 km/h en tierra. Eso es más rápido que el avión más veloz que hayas visto surcar el cielo en un espectáculo aéreo, porque no vuelan a máxima velocidad a baja altura. La misión principal del proyecto Bloodhound es servir de inspiración para que la próxima generación utilice la ciencia y la tecnología de tal manera que hagan del mundo un lugar mejor donde vivir». Y ya no solo por lo emocionante que resulta. Aunque, si Green batiese la marca de los 1228 km/h establecida con el Thrust, estoy seguro de que no le importaría que diéramos saltos de alegría por él.

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