Cuando Dougie conoció a Sammy

Nos acercamos a ver a dos mitos del motociclismo montar juntos.

Desde los pedestales de los Grandes Premios hasta la cima del Ben Nevis, no quedan muchos más lugares que la leyenda del motociclismo Sammy Miller no haya recorrido a lomos de su motocicleta. Hoy en día, a sus 85 años, todavía sigue rodeado de motos, con su museo en Hampshire, sede de una enorme colección de motocicletas clásicas totalmente restauradas.

En contraste con este tipo de experiencia, Dougie Lampkin podría parecer todo un novato. Sin embargo, con tan solo 43 años ya es un personaje ilustre con un palmarés que incluye siete títulos consecutivos en el Campeonato Mundial de Trial Outdoor y cinco en el Trial Indoor, aparte de triunfos en la competición Scottish Six Days Trial (SSDT) y victorias por equipos en el Trial de las Naciones como parte de la selección británica.

Estos dos grandes del motociclismo tienen mucho en común: un espíritu extremadamente competitivo, un éxito sin precedentes en la SSDT (cinco victorias para Sammy en los años 60 y doce para Dougie más recientemente), sin olvidar su pasión incondicional por Belstaff. Por eso, cuando Dougie visitó a Sammy en su museo hace poco, no quisimos perdernos la ocasión de unirnos a la carrera.

Angela Hartnett Belstaff Experience video

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El vínculo de Sammy con Belstaff se remonta a 1954 cuando, ante su inminente participación en la competición SSDT, escribió a la compañía para que le hicieran un traje a medida para la ocasión. En su Belstaff natal, vio un anuncio de Belstaff. Sorprendido por la semejanza del nombre de la marca con la ciudad, pensó que probaría suerte. «Me respondieron», le cuenta a Dougie en frente del traje que llevó aquel año, «y me dijeron que me apoyarían en la SSDT. Me pidieron que les enviase mis medidas y lo que buscaba». Esto fue el comienzo de una relación duradera y fructífera.

El palmarés de Dougie en la SSDT también es, cuando menos, impresionante. Hace dos años, estuvo a punto de alzarse como la primera persona de la historia en acabar la Trial con una ejecución perfecta. En su lugar, empataría el récord de Gordon Jackson al finalizar los seis días de competición con un solo pie. Mientras él y Sammy miran la AJS con la que Jackson batió el récord, Dougie recuerda la carrera en la que realizó una ejecución casi perfecta. «Fue luego cuando me enteré de que Jackson había estado siguiendo el evento noche tras noche, ya que no quería que nadie le arrebatase su récord», dice riéndose. «El resultado fue un empate».

La complicidad que existe entre Sammy y Dougie es inmediata y contagiosa. «Venga, por qué no te montas a una de esas», dice Sammy, señalando a otra de las numerosas motos expuestas. «Hacía mucho que nadie me pedía eso», responde Dougie, mientras la sala se inunda de risas (al menos aquellos rincones que quedan vacíos, claro).

No se ha venido aquí para contemplar piezas de museo estáticas, aunque no es que haya muchas aquí de todas formas. Estas motos funcionan, y estamos a punto de comprobarlo.

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«Voy a sacar la réplica de su Ariel GOV 132», dice Dougie, mientras se percata de que está a punto de hacer realidad un viejo sueño: conducir la legendaria moto que se construyó el propio Miller. Y por si esto no fuera poco, se le une el legendario piloto, que opta por una BSA.

«Los cimientos del museo», señala Dougie, asintiendo mientras dirige su mirada al suelo que se ha convertido en un área de recreo improvisada. «No es escocesa», añade Sammy, «pero vale para practicar».

Ver a estas dos leyendas, dos maestros del trial vistiendo una Trialmaster y montando juntos es como si los años entre ellos nunca hubiesen existido. De hecho, la juventud no es una ventaja cuando se trata de encender la GOV 132. «Lo lograré, todo es cuestión de tiempo», dice Dougie mientras intenta poner el marcha la famosa moto. «¿Ves, Sammy? Si fuese una BSA se hubiese encendido a la primera», dice con burla.

Aunque demasiado pronto, es hora de volver a casa. Mientras recogemos todo antes de ponernos en camino, los dos pilotos se dan la mano, con una gran sonrisa. Sorprendentemente, es la primera vez que la pareja ha pilotado junta. Hacer historia nunca había sido tan divertido.

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