«Horizontes sin fronteras»

Belstaff celebra #BalanceforBetter con las palabras sabias de las pioneras e iconos de la marca

Nuestra orgullosa colaboración con mujeres ejemplares se remonta casi un siglo, al espíritu emprendedor de las pilotos Amy Johnson y Amelia Earhart. Puede parecer algo normal hoy en día, pero en aquel momento, la decisión de Belstaff de vestir también a mujeres fue un paso decisivo en nuestro compromiso con la igualdad.

Siempre hemos aceptado como legítimo que el espíritu de aventura no tiene género, y nunca ha dejado de ser así. Los iconos actuales de Belstaff, entre los que destacan la piloto Tracey Curtis-Taylor, la experta en supervivencia Megan Hine, la arquitecta que recorrió el mundo en su motocicleta Elspeth Beard y la piloto de carreras Katarina Kyvalova, son mujeres que siguen luchando por la igualdad de género a su manera y con su propia voz.

Qué mejor manera de celebrar #BalanceforBetter y el lema de la igualdad de género que lleva por bandera el Día Internacional de la Mujer que dedicar especial atención a los logros y la pericia de todas nuestras embajadoras de la marca, tanto de ayer como de hoy.

“There’s more to life than being a passenger.”

Estas son palabras de la piloto americana Amelia Earhart. No se conformó con ser una mera pasajera y se convirtió en la primera mujer en realizar un vuelo transatlántico en solitario en 1928. Incluso antes, en 1921, ya fue una de las primeras simpatizantes en apoyar un cambio en la legislación de los Estados Unidos en pro de la igualdad de derechos entre hombres y mujeres. En 2019, aguarda aún su ratificación.

«¿Qué hacía si encontraba un trabajo que exigiese un esfuerzo que excediera mi capacidad física? Primero intentaba buscar a un ingeniero de verdad y, si él no podía, este buscaba algún tipo de herramienta que pudiera. Pronto comprendí que ahorraría mucho tiempo si buscaba yo misma esa herramienta».

El ingenio e ironía de la piloto británica Amy Johnson contienen un valioso mensaje de autodeterminación que hoy todavía sigue vivo. Fue algo que la ayudó a convertirse en la primera mujer en realizar un vuelo en solitario desde Inglaterra a Australia en 1930, y de Londres a Ciudad del Cabo en 1932.

La piloto Tracey Curtis-Taylor, que siguió los pasos de estas heroínas de la aviación, emulando el vuelo en solitario a Australia de Amy Johnson, entre otros, ha ido más allá a la hora de promover la igualdad. Ha creado un programa diseñado para incentivar a que más mujeres jóvenes se adentren en el mundo de la aviación, un campo dominado por hombres.

«Gran parte de la historia ha excluido a las mujeres y subestimado su contribución». Así lo asegura Tracey. «Enseñar es una forma de conectar a nivel personal y de motivar a través del ejemplo. Uno de los aspectos con más peso es mostrar la lucha victoriosa que han librado otras mujeres contra todo pronóstico».

La experta en supervivencia Megan Hine sabe mucho de esto. Se ha visto atrapada en fuegos cruzados en rencillas entre tribus remotas, ha sufrido mordeduras de serpientes venenosas y ha sido perseguida por grandes felinos. Ir en contra de todas las expectativas no es algo nuevo para ella:

«La clientela masculina no estaba acostumbrada a ver a una mujer desempeñando este tipo de trabajo. Para mí fue una gran oportunidad para demostrar que las acciones valen más que las palabras. Que me vieran allí, haciendo lo que hago, trabajando duro, fue lo que sembró las simientes del cambio en sus mentes».

Otra observación hecha con elegancia en la extraordinaria trayectoria de Megan es que la igualdad de género también significa valorar la diferencia en fuerza.

«Ser mujer a menudo hace que no me consideren una amenaza, lo que a su vez me abre las puertas a ámbitos a los que mis compañeros no pueden acceder. Ahora veo esta capacidad de ser subestimada, que en un momento de mi carrera fue fuente de frustraciones, casi como un superpoder».

Elspeth Beard, aventurera y arquitecta galardonada, también ha sido un ejemplo de autodeterminación cuando se atrevió a realizar un viaje en motocicleta alrededor del mundo en 1982. Desarmó el motor de su motocicleta BMW 1974 y lo reconstruyó pieza a pieza antes de partir. Conocer la moto al dedillo le ofrecía la ventaja de poder abordar cualquier reparación con sus propias manos; sin embargo, la posibilidad de un fallo mecánico no fue el único obstáculo al que se enfrentó...

«Una mujer conduciendo una moto a principios de los ochenta suponía, a menudo, toparse con prejuicios. Tenías que tener plena confianza en ti misma y en tus capacidades. Aprendí a ignorar lo que se decía de mí y a no distraerme. Permanecer centrada es esencial».

Para Katarina Kyvalova estar centrada ha sido también clave, tanto en los circuitos como en un coche de rally. Katarina, fundadora de Bentley Belles, un equipo femenino que compite en un Bentley, también ha contribuido a elevar el listón de la igualdad al hacerse con el trofeo en memoria de Freddie March en la carrera de Goodwood Revival, junto a su copiloto Phil Keen.

«La cosa más aventurera que he hecho», dice la piloto de carreras nacida en Eslovaquia Katarina Kyvalova, «fue una carrera de 24 horas». La carrera a la que se refiere es Benjafields 24, un evento de resistencia agotador para autos de antes de la guerra, en el que ella compitió con su equipo de carreras, The Bentley Belles. «El primer equipo de mujeres, así que eso fue algo», agrega.

Cada una de estas mujeres se ha embarcado en una aventura personal, que ha impactado al resto del mundo de manera increíble. Belstaff se siente orgullosa de apoyarlas en su viaje.

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