En la ruta de la Scottish Six Days Trial

La relación de Belstaff con el mundo de las motos sigue apuntando bien alto

Los que conocen bien la marca sabrán que la Scottish Six Days Trial (SSDT) es una fecha señalada en nuestro calendario. Una cita especial a la que no faltamos desde que creamos la Trialmaster en 1948, concebida especialmente para hacer frente a la despiadada climatología y a las duras condiciones del terreno a las que se enfrentan los pilotos en las Tierras Altas de Escocia, siendo uno de los primeros.

el piloto Sammy Miller, quien durante la década de los 60 logró sumar cinco victorias, y lo hizo de forma segura y seca con su Trialmaster. Hoy en día, es nuestro embajador Dougie Lampkin el rey indiscutible en la competición y, este año, estaba decidido a sumar una nueva victoria a su increíble palmarés, que ya atesora 12 victorias, 7 de estos triunfos consecutivos.

Durante toda la semana, Dougie mantuvo la presión, pisándole los talones al líder inicial James Dabill, quien esperaba poder adjudicarse su tercer triunfo, después de haber perdido su liderato frente a Dougie en una final muy intensa y reñida en la SSDT de 2018.

Un dramatismo habitual del que gozan los aficionados más adeptos a esta competición. Desde la primera edición celebrada en 1909, la SSDT sigue siendo un auténtico desafío de fuerza y destreza, de resistencia física y mental, en la que cada jornada los participantes se enfrentan a barrancos, rocas e incluso ríos en sus motos ligeras intentando no equivocarse ni poner un solo pie en el suelo en todo el recorrido. Nada que ver con la velocidad; se trata de destreza, resistencia y espíritu deportivo.

Este año no fue menos y las difíciles condiciones de una zona particularmente resbaladiza complicaron la carrera de Lampkin. Tratando de igualar en todo momento el liderato, la resistencia y experiencia de Dougie brillaron en todo momento como era de esperar y una impresionante demostración a mitad de recorrido hicieron que, una vez más, todo se decidiera en la última jornada. De repente, el centro de atención estaba puesto en Dabill, ¿sería capaz de contener sus nervios?

Sin embargo, después de seis jornadas y más de 800 km de recorrido casi impecable, el margen de apenas 2 puntos entre los pilotos en cabeza era demasiado estrecho y no pudo ser. El 13 puede que no haya sido el número de la suerte para Dougie en esta ocasión, pero el resultado final solo nos muestra una parte de la historia. Es el destino, no el viaje lo que cuenta.

Se respiraba más condescendencia que decepción cuando Lampkin felicitó a Dabill. «Ha pilotado bien», decía Dougie. «No puso ni un solo pie en falso».

Se mostraba igualmente positivo sobre su propia actuación, y no es de extrañar. «A mis 43 años, he demostrado que todavía puedo enfrentarme a los mejores», apuntó. «Ya estoy pensando en cómo voy a arrebatarle el título a James el próximo año».

Parece que el título es solo de prestado.

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