Sueños eléctricos: Belstaff colabora con los gemelos Turner en su viaje sostenible hacia el centro de la Península Ibérica

En su permanente misión de llegar a todos los polos de inaccesibilidad del planeta, los intrépidos hermanos ponen a prueba hasta el extremo las avanzadas motocicletas ecológicas Zero.

Los aventureros de hoy en día suelen inspirarse en el pasado. Aunque seguir los pasos (a veces, literalmente) de Shackleton, Hillary y otros exploradores es una labor encomiable, también conviene recordar lo que estos héroes siempre intentaron conseguir. Fueron pioneros, que a menudo se adentraron en lo desconocido en busca de nuevos descubrimientos y experiencias.

Para los adelantados aventureros Hugo y Ross Turner, dar continuidad al legado de estos precursores forma parte esencial de sus expediciones. Su última y permanente misión es llegar a todos los «polos de inaccesibilidad», hitos geográficos situados en el punto más interior de un continente o masa terrestre. Sin duda, estos puntos tienen poco de especial. No hay señalización, ni una gloriosa línea de meta. Sin embargo, una vez que los gemelos se dieron cuenta de que nadie había viajado a todos ellos ni los había documentado, cobraron sentido.

Hasta entonces, los gemelos Turner habían viajado a Centroamérica, Sudamérica y Australia en bicicleta y paramotor. Su siguiente parada fue el polo de inaccesibilidad ibérico situado en el centro de España, al que se desplazaron en las avanzadas motocicletas eléctricas Zero.

«Sin duda, somos uno de los primeros en realizar un recorrido de larga distancia en motocicleta eléctrica por Europa», comenta Hugo Turner. «El propósito de este viaje era descubrir el potencial de los vehículos eléctricos fuera de los límites de la ciudad en un recorrido de larga distancia. Con todos estos viajes, más que buscar la fama, lo que estamos intentando hacer es ofrecer algo a cambio y descubrir algo nuevo».

Los gemelos salieron del Museo de Transporte de Londres vestidos con botas Endurance, pantalones Tourmaster Pro y chaquetas de motero McGee en nailon y algodón encerado, todos ellos de la marca Belstaff. Se dirigieron al norte de Francia, atravesaron todo el país y, pasando por los Pirineos, entraron en España. El recorrido fue de 2.335 km en total y duró siete días.

«El equipo Belstaff respondió perfectamente, desde los secos días que pasamos a 35 grados hasta cuando atravesamos los húmedos Pirineos a 10 grados», cuenta Hugo. «No le entró agua ni se mojó una sola vez; tampoco nos hizo sudar ni pasar calor. El mejor equipo que puedes tener y usar sin darte cuenta. Si de repente centras la atención en tu ropa, es que algo va mal. Es mejor no pensar en ella y nosotros no tuvimos que hacerlo en ningún momento.

No obstante, lo primero que sorprendió de las motocicletas Zero a los gemelos fue la ausencia total de sonido, algo que, sin duda, llamó la atención de los transeúntes y otros motociclistas. Para muchos amantes de las motocicletas, gran parte de la emoción de conducirlas reside en el ruido y la respuesta del motor de gasolina al acelerar. Sin embargo, para los gemelos, este silencio creó una «experiencia de conducción increíblemente íntima», lo que les permitió «conectar con la carretera y el entorno».

Angela Hartnett Belstaff Experience video

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Si bien la popularidad de los vehículos eléctricos e híbridos ha ido creciendo progresivamente en los últimos años, las motocicletas se han mantenido, en gran medida, al margen. La californiana Zero Motorcycles tiene la misión de cambiar esta situación con sus destacadas credenciales, impresionantes tecnologías ecológicas y motocicletas que son excepcionales desde el punto de vista estético y funcional.

«Las prestaciones de las motocicletas fueron increíbles; no me canso de recalcarlo», afirma Hugo. «La velocidad, la respuesta, la maniobrabilidad... Puedes pasar de 50 km por hora a 130 en cuestión de segundos; son increíblemente rápidas. Además, son muy personalizables, ya que puedes conectarlas con la aplicación Zero y cambiar los ajustes. Fue una experiencia fantástica».

No obstante, a pesar de las avanzadas prestaciones, al cubrir largas distancias, hubo momentos en los que tener que calcular el kilometraje, los tiempos de carga y las estaciones resultaron frustrantes para los gemelos. Durante el viaje de siete días, cargaron las motocicletas un total de 27 veces, lo que equivale a unas 59 horas.

Sin embargo, Hugo se muestra discretamente optimista y cree que la tecnología eléctrica es el futuro, y añade que, en lo que se refiere a costes, todo el viaje les salió por unas 20 libras a cada uno.

«Sin duda, realizar largos recorridos con motocicletas eléctricas es viable y se invierte mucho dinero en ello. Una vez instalada la infraestructura, se desata un lento efecto dominó».

Después de atravesar la impresionante cordillera pirenaica (a la que las motocicletas respondieron con aplomo) y de disfrutar de un improvisado recorrido por todo el territorio español, los hermanos llegaron finalmente al polo ibérico, situado en un anodino terreno al suroeste de Madrid. Los gemelos lo celebraron con su habitual whisky y, por supuesto, capturando toda la experiencia filmándola y a través de la fotografía.

«Una parte importante de la exploración moderna es documentarla», afirma Hugo. «Si no la documentas, no hay historia que contar».

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