Uncharted Territory

Tras siglos de exploración y con ayuda de satélites, se ha conseguido cartografiar toda la superficie terrestre. Entonces, ¿qué queda por explorar? «Mucho», señala Nick Smith.

Cualquier cartógrafo profesional con el que hables hoy te dirá que conocemos la localización absoluta de cualquier punto terrestre. Fin de la historia. Los avances en cartografía por satélite han hecho que no quepa duda alguna en lo que los geógrafos han denominado «superficie topográfica». Atrás quedaron los días en que los cartógrafos de la antigüedad ilustraban los espacios en blanco de sus atlas con imágenes de dragones o serpientes marinas de tres cabezas. Ptlomeo, una de las mentes más prodigiosas de la Antigua Grecia, ilustró su atlas con elefantes, hipopótamos y caníbales.

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The Okavango Delta

Casi dos mil años después, puede que ya no queden apenas «lagunas en el mapa», pero eso no significa que estemos más cerca que nunca de conocer las tierras ignotas más remotas del planeta. No deberíamos dar por sentado que la Luna podría seguir ostentando el récord de ser el lugar menos explorado en nuestro entorno inmediato (en cierto modo). Aunque es verdad que solo 12 personas han pisado la superficie lunar, también cabe decir que el ser humano solo ha llegado tres veces al punto más profundo de la Tierra a bordo del Challenger Deep, la fosa de las Marianas.

Hace un siglo, apenas sabíamos nada sobre el interior de África, e incluso menos todavía sobre la Antártida. Nadie había pisado de manera oficial el Polo Norte y hacer cumbre en el Everest no era más que un sueño. Hoy en día, puede que estos hitos ya se hayan logrado, pero eso no significa que no queden tierras por explorar en un planeta de por sí superpoblado. En el norte de Botsuana, se encuentra el delta de Okavango, una zona deshabitada casi por completo que cubre un área del tamaño de Gales. Esta extensión de marismas, como se la conoce, es una de las últimas zonas vírgenes de la Tierra. Pero cuando se trata de tamaño, las marismas no tienen ni punto de comparación con los desiertos. Las dos áreas desérticas más grandes del planeta, el desierto árido del Sáhara y el desierto polar de la Antártida ocupan una superficie de unos 23,3 millones de km². En ambos yacen cuerpos de exploradores desaparecidos.

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Icebergs, Antarctica

Es fácil caer en la tentación de pensar que el concepto de lejanía describe algo que simplemente está lejos. Sin embargo, ahora los geógrafos han inventado el concepto de «polo de inaccesibilidad» para agrupar la categoría de lugares remotos. Aunque la latitud 90 º sur ha fascinado a exploradores durante siglos, técnicamente no es el punto más remoto de la Antártida, que se localiza aproximadamente en la coordenada 82°S 54°E del mapa, calculado como el punto más alejado del mar. Un lugar con un limitado o casi inexistente acceso en el que si alguna vez te encontrases, verías el busto de Lenin que dejó allí un equipo de intrépidos exploradores soviéticos a finales de los años 50. Hay polos de inaccesibilidad en todas partes. En Eurasia, se encuentra en Kazajistán, en la frontera con China; y en Sudamérica, tenemos el pequeño municipio brasileño de Arenápolis. El lugar más remoto de África se encuentra cerca del trifinio donde convergen la República Centroafricana, Sudán del sur y la República Democrática del Congo.

Y en lo que se refiere a las especies de la naturaleza, todavía queda incluso más por explorar. A pesar de haber catalogado alrededor de dos millones de especies, la comunidad científica cree que esto solo representa una cuarta parte de lo que realmente existe. Es cierto que una gran parte de estos seis millones de especies probablemente sean pequeños insectos, y que habrá pocas especie de mayor tamaño todavía desconocidas, pero es algo que plantea la posibilidad de que en algún lugar remoto, en alguna esquina de nuestro planeta, existan de verdad los dragones.

Nick Smith es editor de la revista Explorers y miembro del Club Explorers y de la Real Sociedad Geográfica.

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